Dice la biblia en el Primer Libro de Crónicas 19:13: ¡Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca!
Este versículo es un gran discurso de Joab antes de la batalla,
Miremos el contexto del versículo: Joab era general del ejército de David, siempre se distinguió por su valor y su capacidad como jefe. Abisai también era un líder importante en el ejército de David y era hermano de Joab. Tanto Joab como Abisai, iba cada quien con sus hombres a tener una batalla, y Joab declara esas palabras: ¡Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca!
Y estas mismas palabras nos la dice el Señor hoy, que nos esforcemos. Cuántos de nosotros hemos atravesado o atravesamos momentos difíciles, problemas económicos, problemas en el hogar, en el trabajo, traiciones, decepciones, pérdidas de seres queridos, enfermedades, problemas familiares, desanimo, angustia, depresión, etc. Y aunque estés haciendo lo correcto en tu vida, sientes que cada vez, se complica más la situación. Algunos de estos problemas o momentos difíciles han durado mucho tiempo, quizás días, meses, años, y hay algunas personas que entran en un estado de angustia y desesperación y al parecer, no ven la mano de Dios moverse a su lado para poner fin a sus circunstancias.
Quizás te encuentres en una situación como ésta y hayas decidido no seguir más, quizás te diste por vencido y enterraste tus sueños, tus anhelos, tus deseos, porque ves que no será posible el poder realizarlos. Quizás no vez una luz de esperanza.
Pero hoy Dios quiere decirte, que sigas esforzándote, que sigas caminando en FE, que sigas adelante, porque Él no ha dejado de estar contigo y El desea Bendecirte.
José el personaje del antiguo testamento el que fue gobernador de Egipto, no era bien tratado por sus hermanos, a El lo rechazaban, no tenía a su mamá a su lado, pues había muerto dando luz a benjamín su hermano menor. José fue echado en una cisterna (pozo) en el desierto, por sus hermanos, y la primera intención era matarlo, pero como Dios esta en control luego fue vendido por sus hermanos, vendido como esclavo a Potifar
y más tarde fue encarcelado injustamente.
¿Qué culpa tenia José un joven de 17 años de edad que le sucedieran tantas cosas malas? ¿Qué sus hermanos le tuvieran envidia y lo vendieran como esclavo?
Déjame decirte que José seguía creyendo en Dios, seguía aferrado a la promesa que Dios había dado a su vida. ¿Estas tu aferrado alguna promesa de Dios para tu vida? ¿Estas aferrado a tu sueños? José no perdió el norte, Él estaba esperando en Dios.
¡Cuánto de nosotros aun esperamos en Dios¡ y esperamos ver milagros en nuestras vidas, esperamos sueños cumplidos.
Esta historia puede tener mucha similitud con nosotros el día de hoy, problema tras problema, sales de una situación y enseguida viene otra y mucho tiempo pasan sin que nada suceda, y hasta llegamos a pensar que Dios no lo va hacer, y llegamos a decir: esa es la voluntad de Dios, ya ese milagro no lo voy a ver, ya en ese sueño voy a dejar de creer. NO, no pienses así.
¡Déjame decirte que Dios no se olvida de sus hijos, no se olvida de los justos, y él te va sacar en victoria del pozo donde estés¡
La situación difícil que estás viviendo hoy, las pruebas, las luchas, hacen parte de un entrenamiento en las manos de Dios. Tu lealtad, tu FE y convicción acerca de Dios, están siendo probadas. Así que mantente firme ¡Esfuérzate, y esforcémonos! No cedamos ante los sufrimientos, ni ante las pruebas, ni ante las injusticias, ni ante los ofrecimientos de la carne. Mantengámonos firmes y fieles en el Señor, así como Joab y Abisai que se mantuvieron firme frente a la batalla, con mucho valor y coraje porque ellos sabían que con la ayuda de Dios, iban a tener victoria.
De pronto estas desesperado, angustiado por lo que estas esperando en el Señor, preocupado porque no ves que tu situación cambie. Pero Dios nos recuerda no te preocupes, que la bendición, el milagro que tanto anhelas puede tardar, pero de que llega, llega. Yo también estoy esperando en el Señor, respuesta a mis oraciones, estoy esperando en el Señor milagros, y mientras llega lo que anhelamos o deseamos, seguimos creyendo, adorando y sirviendo al Señor.
Seguimos ¡Esforzándonos, y haga Jehová lo que bien le parezca!
Dios te bendiga. Eres un milagro.